Domingos de Leche de Tigre en Lima

Abriendo con energía los ojos esa mañana de domingo, y con una voz vivaz y enfática Cale me despierta con un tremendo “¡¡Leche de Tigre!!”. Me basta escuchar sus emocionadas palabras para visualizarme caminando, dentro de muy poco tiempo, a aquel sagrado ritual en el que participamos todos los domingos como fieles feligreses. Y es que la semana transcurrida parece tener sentido para Cale cuando se dirige, como en una peregrinación, hacia el Mercado N°1 de Surquillo, y expurga sus culpas recitándole a la mujer de detrás del mostrador “Una leche de tigre, por favor. La más fresquita”.

La mujer sabe cómo apaciguar los ímpetus domingueros de nosotros sus parroquianos, por lo que rápidamente cede a tal ansiado requerimiento extendiéndonos sus brazos con dos vasitos de plástico de los que emergen calamares fritos recién salidos de aquel noble e hirviente wok. Cinco soles cada uno y la transacción ya está hecha, pero eso sólo es el burdo inicio de una experiencia ritual que revitaliza mente y cuerpo.

Cale da una mirada alrededor intentando identificar alguna mesa libre, pero la Feria de Comida de las Madres Surquillanas que se instala todos los fines de semana en el pasaje exterior del Mercado N°1 de Surquillo, casi siempre está repleta de comensales ansiosos y satisfechos, sobre todo los días domingo. Felizmente hay algunas personas por salir de una mesa, así que luego de una corta guardia todo queda resuelto, y con mucho cuidado los vasitos de leche de tigre son puestos sobre la mesa como astas de banderas simbolizando propiedad y derecho de conquista.

Ahora viene lo mejor, probar el delicioso potaje cuya historia se remonta al ámbito futbolístico limeño pero que trasciende de él, uniendo a los diferentes clubes nacionales en un solo paladar. La técnica de rigor es coger con sumo cuidado cada encumbrado calamar frito, puesto que ellos se encuentran superpuestos y enredados uno con otro justo en la cima de la leche de tigre, y sería terrible si se perdiera alguno cayendo al suelo. Luego de eso, se remoja el calamar en el blanquecino, salino y lechoso líquido con sabor a pescado, limón y ají, sabores que al ingresar a la boca se unen estratégicamente en una desafiante sinfonía criolla. ¡Esta leche de tigre es divina! siempre se termina el último bocado con esa frase, y muchas veces con ganas de comprar otra más.

Leche de tigre con calamares remojados en su jugo

Leche de tigre y chicharrones de calamar remojados en su jugo

Después de eso la rutina continúa en La Gelatería La Fiorentina, donde el postre de ley son sus exquisitos helados y paletas de hielo. Tienen helados de frutas diversas y también de los sabores menos imaginables tales como helado de kión (jengibre), de ají amarillo, de canela, de panetón, etc. Todos los sabores son originales y grandiosos.

En La Fiorentina también debes probar las paletas de hielo, son de fruta natural y muy refrescantes en el verano. Sin lugar a dudas La Fiorentina es mi heladería favorita en Lima, y la recomiendo 100%. Sus dueños son una pareja muy amable, y en las múltiples ocasiones en las que he ido me han atendido gentilmente y con sonrisas, siempre recomendando que helado probar.

 

 

Tomando tu helado también puedes caminar en la BioFeria de Surquillo, que se instala todos los domingos en el Mercado N°1. Allí puedes encontrar a diversos productores certificados vendiendo sus productos ecológico-orgánicos, tales como verduras, semillas, miel, quesos, panes, café, etc. Si vas, te recomiendo probar el queso de cabra con pimiento. Es el acompañante perfecto para un buen pan, un buen vino y buena compañía de amigos.

Dónde encontrarlos:
• Feria Gastronómica Madres Surquillanas: Todos los sábados y domingos en el Pasaje externo del Mercado N° 1 de Surquillo.
• Gelatería La Fiorentina: Jirón Colina 580, Surquillo (Lima).
• BioFeria de Surquillo: Todos los domingos en la cuadra 5 del Jirón Colina, Surquillo.

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